Participó de una tendencia abstracta, la pintura
absoluta, que su marido, el arquitecto suizo
Alberto Sartorio, intentó introducir en España
en los años cincuenta. Participó en el Salon
des Realites Nouvelles, expuso con el Grupo
de los 12, mostró sendas individuales en París
en 1947 y 1961, y expuso en el Instituto de
Estudios Hispánicos de Canarias de Puerto
de la Cruz en 1965, además de en Madrid,
Barcelona y Santander.